"A veces no entendemos cómo suceden las cosas, todo parece mágico"

"A veces no entendemos cómo suceden las cosas, todo parece mágico"

Fecha publicación: 09/04/2019

Ni su título de Ingeniero, ni la Maestría que actualmente cursa, le provocan a Juan José Leiva Cortés tanto orgullo como el hecho de poder hacerse cargo de los gastos de su casa y las necesidades económicas de su madre y sus hermanos. “Le dije a mi mamá que cuando yo tuviera trabajo, ella no volvería a trabajar más… y finalmente lo logré. Ahora me toca a mí apoyar a mis hermanos, es decir, invertir en ellos para que en algún momento todos podamos aportar a la familia”, aseguró Juan José con una radiante sonrisa y un brillo especial en sus ojos. Con tan solo 24 de años, Juan Jo, como le llaman amigos y allegados, es Ingeniero en Producción Industrial y estudiante de una Maestría en cadena de abastecimiento, ambas del Instituto Tecnológico de Costa Rica. También estudia inglés. Pero los asuntos académicos no son lo único que ocupa su día, Juan Jo trabaja tiempo completo en la Unidad de Logística y Procesos de una reconocida empresa nacional de telecomunicaciones. Haciendo camino al andar “De chiquitito quería ser profesor de Ciencias, pero elegí la Ingeniería en el último año del cole considerando las posibilidades laborales.” Pero no se trató de una simple elección, Juan José debió superar muchos obstáculos para materializar sus deseos.

A VECES NO ENTENDEMOS CÓMO SUCEDEN LAS COSAS, TODO PARECE MÁGICO

Contó que al llegar el momento de ingresar al colegio, estaba pasando por una situación personal y económica muy complicada y con muchos factores en contra para seguir estudiando. Lo más complejo de resolver era la oposición de su padre, quien opinaba que era mejor que Juan José trabajara para contribuir al sustento de la familia y que, consecuentemente, abandonara los estudios. “Eso me entristeció muchísimo porque siempre he sido una persona muy estudiosa. Cuando sentí ese frenazo en mi vida me puse a pensar en mi destino porque, aunque uno esté chiquitillo, sabe que sin educación el futuro que le espera no es nada prometedor”. Fue así como Doña Isabel, quien siempre ha sido un bastión incondicional para Juan Jo, empezó a buscar opciones para que su hijo continuara estudiando. En esa odisea, supo de las becas que Edunámica otorgaba en el Liceo Experimental Bilingüe de Cartago. “Apliqué y obtuve la beca completa para todo el cole… no sé cómo se dio…simplemente todo fue mágico”, recordó Juan José casi con la emoción intacta de aquel momento. “Fui de la primera generación de becados, de hecho, Pedro, Greti y Steffen fueron a visitarme a mi casa… Steffen era un señor gigante… casi no cabía de pie en mi casa”, dijo entre risas nerviosas Juan Jo, como haciendo una analogía inconsciente entre la altura de aquel extranjero y la enorme oportunidad que le traía para su vida. “Ellos fueron una bendición”. Y aunque luego de esa conmovedora expresión vino un breve silencio de esos que dicen más que mil palabras, Juan Jo prosiguió relatando sobre el apoyo de Edunámica tanto en el Liceo Figueres como en el Colegio Científico donde cursó los últimos dos años de la secundaria. “Me daban todo para el cole: los útiles, el almuerzo, los pases… todo… yo iba súper chineado, hasta me regalaron una compu”. Por otra parte, afirmó que el acompañamiento de la orientadora, quien estaba en estrecho contacto con Edunámica, fue fundamental para concluir el colegio; ya que, según él mismo aseveró, no se sentía preparado ni académica ni personalmente. A propósito, comentó que debió superar burlas y exclusión por parte de sus pares porque “a veces andaba medio perdido, llevaba almuerzo en un termo y comía con cuchara.” “En medio de todos los serios problemas que seguía teniendo con mi papá, contar con la ayuda de Edunámica era un desahogo y una motivación para seguir adelante y no desaprovechar el chance que me estaban dando,” destacó. “Ellos fueron una familia adoptiva que nunca me desamparó”; incluso mencionó que Edunámica le donaba una mochila con material escolar a sus dos hermanos menores cada inicio de curso lectivo, durante todos sus años de escuela. Juan Jo indicó que Edunámica también le dio un “empujón” económico muy significativo en su primer año de la Universidad y recibió de la organización una remuneración durante casi dos años por darle clases de refuerzo académico a niños y niñas de cuarto y quinto grado de escuelas marginales como parte del Curso Crecer. Al respecto, Juan Jo no omitió señalar que Crecer fue mucho más que un trabajo… “fue una experiencia que me llenó de felicidad porque ahí pude ayudar a niños con historias muy complicadas y dolorosas, muy parecidas a la que yo viví… y además de tener ese gusto y de despertar el gusanillo que tenía desde chiquillo de ser profesor, me pagaban”, expresó entre graciosos ademanes . De reojo hacia el futuro Juan Jo es fiel a los valores que, como él recalca, aprendió de Edunámica: la solidaridad y la gratitud. Por ello, además de terminar su Maestría, su prioridad es seguir apoyando a su mamá y sus hermanos para que ellos también puedan lograr sus metas y salir adelante. Su vínculo con Edunámica continúa ya que forma parte de la Junta Directiva de la Asociación. Con su participación, Juan Jo trata de aportar “un granito de arena” y devolver algo de lo mucho que recibió.

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