Los estudiantes con altas capacidades enfrentan desafíos que no siempre son visibles a simple vista, incluso a veces pasan desapercibidos por sus padres. Aunque suelen asociarse con ser excelentes académicamente o tener habilidades excepcionales, también pueden experimentar dificultades sociales y emocionales que requieren atención. Por ello, el acompañamiento social y emocional juega un papel fundamental en su desarrollo.
Los niños y adolescentes con altas capacidades suelen percibir y procesar la realidad de forma diferente, lo que los puede llevar a sentirse diferentes a sus compañeros debido a sus intereses avanzados y particulares o formas de pensar, y porque casi siempre su edad mental es más avanzada, lo que dificulta la creación de vínculos muchas veces con sus pares especialmente.
Su intensidad emocional, les afecta mucho más el rechazo, característica de muchos estudiantes con altas capacidades que puede llevarlos a sentirse desbordados en situaciones sociales.
En ocasiones, su alto nivel de habilidad y el hecho de sobresalir en lo académico y en otras áreas puede generar envidias, etiquetas negativas “sabelotodo “o exclusión por parte de sus pares. Incluso muchos de ellos no les agrada que sus calificaciones las vean los otros compañeros por este tipo de reacciones.
Por estas razones la importancia de un apoyo social y emocional integral.
El acompañamiento social facilita que los estudiantes con altas capacidades desarrollen habilidades para interactuar y conectar con otros. Esto no solo mejora su autoestima, sino que también previene el aislamiento social y el desarrollo de problemas emocionales como la ansiedad o la depresión.
A través del acompañamiento por un profesional, se les puede enseñar a regular las emociones intensas, resolver conflictos y empatizar con los demás. Estas habilidades son esenciales para su bienestar y los hace sentirse más seguros.
Las redes de apoyo social (familia, amigos, docentes) permiten que los estudiantes se sientan comprendidos y valorados. Este acompañamiento puede incluir grupos de iguales, talleres emocionales o mentorías.
Es importante un entorno educativo sensibilizado, con docentes y compañeros que entiendan las necesidades de los estudiantes con altas capacidades y fomentar un entorno inclusivo.
Que se integren a espacios donde puedan interactuar con otros niños con intereses similares, lo que refuerza su sentido de pertenencia, es impresionante la sinergia que se produce cuando se logran encontrar en estos grupos.
Padres informados y que puedan comprender las características de sus hijos y puedan acompañarlos adecuadamente en su desarrollo social.
Este acompañamiento es una necesidad para el desarrollo integral de las personas con altas capacidades, el brindarles un apoyo social y emocional adecuado estos niños y jóvenes no solamente logran ser más exitosos en lo que se desenvuelven si no que además logran ser personas más equilibradas emocionalmente, resilientes y más seguros y un mejor resultado a la hora de relacionarse socialmente.
Psicóloga. Licda. Azucena López González Cod. 7415