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Festival de talentos de Edunámica: una gran forma de celebrar 20 años de su presencia en Costa Rica

Cada vez son más los esfuerzos que Edunámica realiza para potenciar las habilidades y talentos de las y los estudiantes que participan de este gran proyecto. Uno de estos han sido los espacios de enriquecimiento, que se vienen desarrollando desde hace 3 años.
La idea principal es potenciar a estos estudiantes brindándoles herramientas y posibilidades de estímulo, a través de espacios que motiven sus talentos, creatividad e intereses y así, expandir sus conocimientos. Así lo menciona Ricardo Quesada, Coordinador de Proyectos en Edu: 
“¿Qué tal si ponemos a alguien con conocimiento en canto clásico y los exponemos a esto? Les expande completamente el conocimiento y  les ayuda a llevar más allá este talento. En estos espacios de enriquecimiento nos dimos cuenta que hay muchos chicos y chicas con grandes talentos, por eso quisimos abrir el espacio del Festival y darles el escenario a ellos, para que más personas los pudieran conocer”. 
Así surge el Festival de Talentos Edunámica, con cinco categorías de participación, las cuales responden a lo que han identificado en la población estudiantil.  Se identifica el interés y la forma de mantenerlo despierto para que puedan fortalecer habilidades como la empatía, perseverancia, el esfuerzo, tanto para su vida académica y personal. 
“El Festival de Talentos se convierte en una maravillosa vitrina para poder observar algunos de esos talentos que es posible mostrar por medio de esta plataforma y que nos van confirmando día a día que la inversión que hacemos en estas personas tiene una enorme retribución, no sólo para su entorno, para su familia y para Edunámica, sino también para el país” Oscar M. López, Presidente de Edunámica. 
La recepción de propuestas inició el 12 de junio, el día del 20 aniversario de Edunámica en el país. Se recibieron 185 propuestas en total.  Las categorías de participación son música: instrumentos y canto, recibió 28 propuestas, Artes plásticas: dibujo, pintura, escultura: 71 propuestas, Artes escénicas: teatro y baile contemporáneo y danza: 23 propuestas, Literarias: cuenta cuentos y poesía 21 propuestas y  Visuales: video y fotografía 42 propuestas. 
Los ganadores se darán a conocer el 12 de julio por medio de un Facebook Live, se anunciarán  3 ganadores de todo el festival que se eligen por votación popular, a través de la galería virtual del Festival de Talentos. Además, cada una de las categorías tendrá también 3 ganadores cada una con sus respectivos premios. 
Para esta decisión, se cuenta con el apoyo de personas facilitadoras que han sido parte de los espacios de enriquecimiento de Edunámica. Los 7 jurados son:  Mila Acuña, artista escénica y Daniela MIranda, actriz y promotora teatral para la categoría de artes escénicas, Ariana Moya y Edgar Ulate, Productores en Ciudad Clic, para visuales, Rodolfo González, cuentacuentos para Literarias, Wesley Acuña, artista plástico para artes plásticas y Mario Carballo, director de la orquesta de cámara de Costa Rica para música. 
Al llegar a los 20 años de Edunámica en Costa Rica, se puede afirmar que se ha tenido una trayectoria en constante adaptación al entorno nacional, lo que ha permitido tener muy claro cuál es el ángulo de cooperación que el país necesita de esta Asociación. 
“En la medida que podamos cultivar estos talentos, potenciarlos y llevarlos al máximo desarrollo, definitivamente estaremos cultivando lo que consideramos y creemos: seres humanos pioneros, que pueden marcar una ruta, por medio de acompañamiento y desarrollo de habilidades y sobretodo de un proceso de sensibilización social que viven de la mano de Edunámica, estamos convencidos de que van a impactar de manera significativa y positiva el desarrollo de nuestro país en el muy corto plazo”. Oscar M. López, Presidente Edunámica. 
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“Todo lo que ahorita soy no lo hubiese logrado solo”


Se dice que se vale soñar siempre que se trabaje por alcanzar esos sueños. Así lo ha hecho Edgardo Acuña Molina, y por ese esfuerzo es que hoy, con tan solo 25 años ha podido lograr mucho de lo que desde niño añoraba. Su familia es de Grecia, vive con su papá Edgardo Acuña, su mamá Ana Patricia Molina, sus hermanos Joan y Soncire, de 16 y 22 años.
Las dificultades que pasaron como familia fueron muy complejas; su papá se vio en situaciones laborales muy difíciles por malentendidos y algunas injusticias, que incluso hicieron que en su infancia Edgardo tuviese que ayudar a su familia saliendo a vender helados y queques que preparaba su mamá para poder tener algo que comer en su mesa. Y es que, a veces, la vida permite que pasen algunas vivencias fuertes al mismo tiempo, pero que afortunadamente son momentáneas y dejan muchos aprendizajes a quienes las viven.
Edgardo tenía claro que quería entrar al Liceo Experimental Bilingüe de Grecia, pero para no jugarse la oportunidad, decidió hacer el examen en Grecia y en Sarchí. Su primer año fue en Sarchí y posteriormente pudo cambiarse al LEBG. Cuenta que esa primera experiencia fue muy difícil, tenía que levantarse muy temprano, tomar varios buses y como la situación económica en su casa era muy compleja, el dinero del que disponía para asistir a estudiar era mínimo y apenas para lograr llegar del colegio a su casa y de regreso, además la relación con sus compañeros era difícil y por ser de Grecia no encajaba en muchas cosas. Afortunadamente pudo hacer el traslado de colegio, sus papás le apoyaron muchísimo y en el 2010 inició en el LEBG. Edgardo comenta que, desde ese momento, la etapa de secundaria fue muy agradable, conectó muy bien con sus compañeros y compañeras y disfrutó mucho de su estudio.

“Edgardo es una persona que le gusta mucho el aprendizaje y sobretodo compartir conocimiento con las demás personas, es muy solidario, siempre atento a las necesidades de las personas que lo rodean, intenta siempre compartir con la familia y amigos, posee valores muy claros que da a conocer por medio de sus acciones. Es una persona llena de bondad”
Erickson Molina, primo.
Aunque la situación compleja en su casa se mantuvo varios años, hubo un momento que lo marcó muchísimo, su abuelo falleció dos semanas antes de sus 15 años, todo esto se vio rodeado también por otros momentos difíciles para su familia. Edunámica llega a ser de mucha ayuda con el proyecto de “Compu en casa” y con el apoyo económico, que fue fundamental para que pudiera continuar con sus estudios.


Desde sexto de la escuela sabía que quería ser ingeniero, cuenta que le decía a su familia que quería serlo y que no recuerda cómo, pero sabía que para eso tenía que ser bueno en inglés, y por eso tenía claro que debía ir al LEBG. Cuando terminó la secundaria, ingresó a Ingeniería en Sistemas en la Universidad Nacional. Al inicio no le fue muy bien, perdió algunos cursos, Matemática le costaba un poco, pero la constancia es parte de sus grandes virtudes y no se rindió hasta lograr pasar todos sus cursos.
Edgardo inició a trabajar mientras estudiaba, siempre con la idea de poder apoyar a su familia y salir adelante tanto académica como laboralmente. Empezó a trabajar en INTEL mientras finalizaba la carrera, el traslado de un lugar a otro y el ajuste con los horarios de las clases fue un reto importante, pero se las ingenió para cumplir con sus materias y se graduó con éxito en el 2019. En enero del 2020 inició a trabajar en TradeStation, una empresa que se encarga de intercambio de acciones en la bolsa, sus funciones son en Data Network, aplicaciones y almacenaje, es la persona más joven del equipo y está encargado de un proyecto de una aplicación que permite acceder a servidores desde la nube para el mantenimiento de estos.
“Es una persona responsable, honesta y leal. Siempre está dispuesto a colaborar, a ayudar, hace lo que se le pide y hasta más, tiene un sentido de excelencia y de búsqueda de la perfección en lo que hace”.
José Carlos Barrantes, amigo y compañero de trabajo.
En otros aspectos de su vida,  a Edgardo siempre le ha interesado el tema de la Aeronáutica, por lo que con ayuda de Edu, participó en un Congreso organizado por la Asociación Centroamericana de Aeronáutica y del Espacio, quienes se encargan de preparar material de investigación aeroespacial, plantear leyes sobre el tema, organizar eventos y manejar el tema también alrededor del mundo.


En este momento,  Edgardo es parte de la asociación y apoya con diferentes actividades, entre ellas el “Space Mission Challenge” que aunque esté en pausa por el tema del Covid-19, la idea es que niños y niñas entre 11 y 12 años participen creando un “robot” y puedan conocer mejor sobre todo este proceso de robótica y de misiones espaciales.
Además de esto,  Edgardo es un joven activo a quién le ha gustado practicar deportes como boxeo, ciclismo, crossfit y sin duda el fútbol. También, en sus ratos libres apoya a un amigo que ofrece tours a distintos lugares del país y lo acompaña como guía para las personas. Le apasiona también todo el tema de la robótica, impresión en 3D y mantenimiento de equipos electrónicos.
Ha estado cerca de Edu desde secundaria, participó en varios proyectos, brindando charlas, información, apoyando y dando clases de inglés, matemática para nivelación a otros estudiantes de su escuela de infancia, la Eulogia Ruiz. “Mucho de lo que hago, lo hago por lo que me ha ayudado Edu, he aprendido que siempre se puede ayudar a alguien más”.
Con algunos amigos ha trabajado enseñándoles sobre mantenimiento de equipos, de computadoras para que puedan tener una idea y trabajar en eso, en caso de que les sea necesario. Edgardo dice que apoyar a otros le ayuda a él también a crecer y seguir aprendiendo, “la experiencia es sumamente importante y saber que hice algo por alguien más, también”.
“Lo conocí hace 11 años, desde entonces aprendí a admirar su dedicación, esfuerzo y determinación cuando decide que quiere algo, siempre es muy persistente y perseverante, y eso le ha llevado muy lejos en la vida hasta ahora y estoy segura que lo va a llevar por muchísimos caminos más y va a ser muy exitoso en su vida”.
Katherine Alfaro, mejor amiga
Edgardo planea seguir aprendiendo y conociendo más del tema de ingeniería y de aeronáutica. También espera poder seguir apoyando a su familia, que ahora recoge los frutos de todo el trabajo que han venido realizando en conjunto y que poco a poco han salido adelante, mucho más fuertes que hace unos años.
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Celebrando 20 años de Edunámica

Editorial por
Oscar M. López
Presidente de Edunámica Costa Rica

Como muchas personas saben, la génesis de Edunámica se  remonta a 1988 cuando un joven suizo llamado Steffen Tolle hizo su práctica profesional universitaria en Costa Rica y, al conocer la realidad del país, se solidarizó con las personas que menos oportunidades tienen y quiso crear una solución para apoyarles.    Este compromiso social fue creciendo con el tiempo y en el año 2001, junto a profesionales amigos como Andrea Eugster y Peter Zollinger crearon la Fundación Edunámica, con sede en la ciudad de St. Gallen, Suiza.    En el año 2002 la primera misión de cooperación dirigida por Peter y Greti Lauchenauer llegó a Costa Rica para iniciar un proceso de trabajo estratégico, que ha calado en miles de personas y que sigue vigente como una gran oportunidad para el mejoramiento de su calidad de vida.

Celebramos los 200 años de vida independiente como país y en Edunámica estamos también de fiesta porque cumplimos 20 años de existencia.   Nos llena de alegría saber que nuestra organización ha podido aportar a Costa Rica en el diez por ciento de su historia como nación soberana.  

Un conocido tango dice que 20 años no es nada, pero cuando volvemos la mirada hacia atrás y tomamos el tiempo para dimensionar la impresionante trayectoria de Edunámica, claramente vemos lo mucho que logramos y aprendimos en esta hermosa labor de llevar esperanza y motivación a las personas que hemos tenido el honor de acompañar en su desarrollo integral.

La mejor prueba del deber cumplido la encontramos en las muchas historias de vida donde la superación personal y familiar, por medio del estudio, son hoy una realidad.  Nos llenamos de optimismo, fuerza y perseverancia para seguir adelante y continuar la hermosa tarea que nuestro fundador inició y que se ha multiplicado de formas que nunca él imaginó.  Estamos convencidos de que la cooperación que vislumbramos para el futuro será también clave para el desarrollo del potencial humano en el país.

Gracias a todas las personas que han confiado en Edunámica, en primer lugar a las familias beneficiarias que han creído que sí es posible, a los centros educativos contrapartes, a las instituciones que nos respaldan en diversas áreas de gran importancia.  Gracias a la red de donantes que por 20 años ha sido fundamental para crear oportunidades reales y gracias al equipo de trabajo de ayer y de hoy, por creer hasta la médula en lo que hacemos y por aceptar, sin dudar, el reto de mejorar el mundo.

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Edu se une a “Mujeres al vapor” para romper estereotipos y empoderar a chicas

Redacción: Cinthia Oviedo, Alumni.

Históricamente la participación de mujeres en carreras o espacios que involucran habilidades tecnológicas, científicas o matemáticas (conocidas como STEAM) ha sido muy baja y esto se encuentra ligado indiscutiblemente a los estereotipos que existen alrededor de lo que es “femenino” o “masculino”. Con el fin de romper con esta mentalidad y aportar a los esfuerzos que se han venido realizando para cambiar esta idea, desde finales de setiembre, un primer grupo de 15 chicas entre los 14 y 16 años de Edu participaron del proceso “Mujeres al Vapor” dirigido por María Lourdes Urrea, quién es psicóloga y además ha trabajado en temas de tecnología y robótica por varios años. Tal y como ella lo comenta, el 68% de los graduados en estas carreras (STEAM) son hombres y en zonas rurales, la diferencia es aún más grande. Por eso, el rango de edad está pensado para aportar en el proceso de elección vocacional al que se enfrentan las estudiantes y darles algunos insumos que pueden ser de utilidad para conocer estas áreas e identificar sus fortalezas. “Los objetivos de este proceso es que se den cuenta que son capaces, muchas veces inician pensando que no tenían esas habilidades y al final logran cumplir con las actividades, les da la oportunidad de saber si están interesadas o no en carreras STEAM y les ayuda a romper estereotipos de género y tener un espacio para hablar sobre estos temas y darles herramientas para la vida” María Lourdes Urrea. Las chicas participaron en 8 sesiones de 2 horas cada una, donde trabajaron con un Kit de Arduino, se enfrentaron a mini retos, conocieron las bases de la programación y al mismo tiempo reflexionaron sobre los estereotipos que rodean a las mujeres, cómo la publicidad nos afecta y cómo trabajar para cambiar esos patrones y darse cuenta de los capaces que son para desenvolverse en estas áreas.  “Fue innovador e incluso un poco difícil, pero al mismo tiempo muy chiva. Teníamos que solucionar un problema, entrar nosotras con todo lo que habíamos aprendido, con un poquito de aprendizaje autónomo y me pareció muy bonito tener esa experiencia. Uno de los principales aprendizajes es nunca rendirse y tener mucha paciencia y además tener siempre mucha empatía con las otras compañeras. Me di cuenta que soy buena para estas cosas” Elena Loría Arce, Pococí.  En las últimas dos sesiones, trabajan en el desarrollo de un proyecto final donde deben contemplar lo aprendido y plantear una propuesta o prototipo que venga a solucionar una problemática real y donde puedan poner en práctica lo desarrollado en el taller. “La facilitadora nos permitió que le habláramos después de las clases, que le mandáramos fotos a ver si la programación estaba bien y con ese fuimos agarrando la pista que ella nos quería dar para que entendiéramos que no todo funciona a la primera y que hay que luchar por lo que se quiere. Yo quiero estudiar algo que tenga que ver con tecnología y esto que aprendí siento que me va a ayudar mucho con eso” Jacqueline Molina Montero, San Carlos.  La versión en virtualidad de estas sesiones fue de gran ayuda para poder llegar a chicas de muchas partes del país, tuvieron integrantes de Coronado, Guadalupe, Guácimo, Pococí, Limón, San Carlos, entre otros. Incluso, a pesar de la distancia, se creó un vínculo entre las participantes, aprendiendo a resolver problemas juntas, no ser competencia y crear una mayor sororidad entre ellas. 
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“La vergüenza en realidad no existe, todo nos debería dar igual”

Redacción por Cinthia Oviedo - Comunicadora

La adolescencia es una de las etapas más confusas y complejas del crecimiento, un periodo donde nos descubrimos, tratamos de identificar quiénes somos y nos asusta cómo nos ven los demás. Por eso, cuando nos topamos con adolescentes que rompen con esa idea es necesario celebrarlo.Con su cabello de colores y su facilidad de palabra, Kenny Rodríguez Vega y su familia recargan de buena energía a cualquiera. Con sus historias sobre lo mucho que le gustaba disfrazarse en su infancia para salir a la calle, ya fuera de Superman, Mario Bros, alguno de los Pingüinos de Madagascar o Pinocho y su actitud de no preocuparse por lo que dirían los demás, sino disfrutar del momento y de lo feliz que eso lo hacía es una de sus principales enseñanzas, porque “la vergüenza no existe”.“Kenny es muy tranquilo, muy pasivo, relajado. En el diccionario de él no existe el “no puedo”. Tiene grandes valores, es muy asertivo y noble, es la parte amorosa de la familia”Doña Linneth, mamá.Kenny creció en Coronado y asistió a la Escuela San Francisco cerca de su casa, desde pequeño tuvo un gusto por el arte en sus diferentes formas y supo que quería estudiar en el Conservatorio de Castella.Las pruebas para ingresar no son sencillas y la situación en su casa no estaba muy bien económicamente para costear unas tutorías o preparación previa. Su mamá, doña Lineth Vega recurrió a varias personas para que lo ayudaran a prepararse, “si no entra a ese colegio no quiere decir que no sea bueno” le repitió varias veces su mamá, pero Kenny logró ingresar y ahora está mejorando sus habilidades artísticas todos los días, con el reto de la virtualidad.Al inicio no fue sencillo adaptarse a tantos cambios, primero el paso de la escuela al colegio y segundo de las clases en el aula a la virtualidad, además de que no contaba con las herramientas para lograrlo. El apoyo de Edunámica aquí fue fundamental, ya que no tenía una computadora, esa ayuda hizo que pudiera continuar sus estudios y que actualmente esté avanzando con sus materias. Las que más disfruta: Teatro, Acordeón y Literatura.Kenny tiene una familia bastante grande: sus papás, dos hermanas, un hermano y cuatro sobrinos, se perciben como una familia bastante unida y aunque tienen diferencias importantes de edad, se apoyan y cuidan entre todos.“Kenny es muy creativo y muy cariñoso, la gente lo percibe como serio, pero eso no quiere decir que no sea amoroso. Tiene muy buenas ideas, es súper creativo. Me encanta su estilo propio, se siente súper seguro, como él marca su masculinidad y la búsqueda de sí mismo es hermoso”Natasha, hermana.Su familia ha sido incondicional y lo apoyan al máximo para ejecutar sus proyectos, además de que se complementan en el desarrollo de las actividades: un poco de psicología, conocimientos en estética y maquillaje hacen que Kenny pueda sentirse en libertad de expresarse como es y plasmarlo en su arte.Uno de los detalles que más lo destacan es su gran sentido de compañía y cariño. ¿Un pequeño gesto con el que mejora el mundo todos los días? no deja que las personas terminen de comer solas, se queda en la mesa hasta que finalicen, porque para él es sumamente importante el estar presente.“Va a ser un artista, es demasiado bueno en todo. Es muy noble y tiene sentimientos muy puros y grandes. Siento que él va a ayudar a cambiar los prejuicios, sabe quién es y lo tiene claro, además siempre está dispuesto a ayudar, comparte mucho con la familia y eso ya casi no se ve”Linneth, hermana.Kenny aún no tiene definido qué le gustaría estudiar en la universidad, pero aún le queda tiempo para pensar en eso. Sí menciona que cuando coleccionó Legos se dio cuenta de lo mucho que le gusta construir, por lo que no descarta que la Ingeniería Civil o la Arquitectura sean posibles opciones de carreras para el futuro, aparte claramente de desarrollarse en lo artístico, ya sea como escritor o actor de teatro.Espera seguir cerca de Edunámica en esta etapa de la secundaria, “me gusta invertir mi tiempo en Edu” menciona a raíz de su participación en los talleres de Teatro y de Danza, los cuales disfrutó mucho y plasma en los videos de sus presentaciones. También lo hizo en el mural que pintó afuera de su casa como parte de su proyecto solidario.

El agradecimiento es grande por parte de su familia y afirman que estos espacios son de gran importancia para apoyar las capacidades que Kenny ha demostrado desde pequeño: con sus disfraces, las historias que ama contar y los dibujos que disfruta pintar, con esas pequeñas cosas que lo hacen ser un gran artista en desarrollo y un gran ser humano, con un alto potencial para seguir iluminando y mejorando el mundo en su día a día.
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“Trato de poner un granito de arena en el crecimiento de mis estudiantes. Quiero que sepan ser personas”

Redacción: Cinthia Oviedo, Alumni.Si la vocación se pudiese ilustrar con una persona, Glenda Molina es un perfecto ejemplo para eso: su trato hacia las personas es con muchísimo cariño, es sumamente receptiva, atenta y tiene una sonrisa que entrega cuando termina sus frases; sin duda un ejemplo bellísimo de ser una gran docente de primaria.Nació y creció en Grecia, con una familia pequeña: su papá, don Wilberth Molina, maestro de obras, su mamá Samari Monge, ama de casa y su hermano Nixon, quien es dos años menor y se encuentra estudiando Ingeniería en Producción industrial en la Universidad Técnica Nacional.Cuando habló de su infancia, no dudó en afirmar que había sido increíble, rodeada de sus primos y primas, jugando mucho y con las travesuras de cualquier niño o niña de su edad; pero también recuerda que fue una pequeña tranquila, aplicada, responsable y ordenada.“Hablar de Glenda es hablar de una persona con grandes virtudes, un gran ser humano, es íntegra en sus valores. Tiene el don de ayudar a las personas sean conocidos o no, se preocupa siempre por el que necesita, ya sea una ayuda espiritual, emocional o económica” .   -  Samaris Monge, su madreDesde que estaba en la Escuela Alice Moya en el distrito de San Roque, sabía que quería entrar al Liceo Experimental Bilingüe de Grecia (LEBG) y se esforzó mucho por lograrlo. Edunámica aparece en ese momento de su vida para potenciar ese sueño y empieza a participar de “Promesas”. Glenda menciona que le emocionaba muchísimo participar de ese curso y conocer a las personas que podrían ser sus compañeros y compañeras más adelante. Tanto quería entrar al cole que después de las clases los sábados, se quedaba recibiendo más tutorías para asegurarse un espacio después del examen de admisión.Y así lo hizo, entró al LEBG y describe esa época de su vida como una de las mejores que ha tenido, con una generación muy unida y con experiencias que guarda con mucho cariño, donde construyó un vínculo muy fuerte con varias de esas personas y que hoy día sigue llamando amigos y amigas. El apoyo de Edunámica fue fundamental para terminar el colegio y un gran apoyo y alivio para sus padres.“Glenda es una mujer de corazón noble, alegre, donde sea que llegue siempre va a brillar, se caracteriza por esa sonrisa, donde uno la vea, siempre la va a tener”.  -  Mariela Rodríguez, amiga desde el colegioPara entrar a la Universidad el camino fue un poco más difícil y lleno de muchas emociones complejas. Pasó de tristeza y enojo al perder el examen la primera vez, a felicidad, ilusión e incertidumbre al ver el resultado de “elegible” en su segunda oportunidad.No sabía qué estudiar, pero tenía algo claro: “Dios me va a poner en la carrera que él eligió para mí, en lo que que él sabe que voy a ser buena” y es así como ingresa a Educación Primaria con concentración en Inglés en la Universidad de Costa Rica.“Tiene un carisma que le alegra el día a cualquiera, aparte de que es súper ordenada, responsable, se esfuerza en lo que hace, siempre trata de dar lo mejor de ella. Es muy especial, ese valor de ayudar a los demás es muy escaso y Glenda siempre lo ha tenido. Siempre anda muerta de risa y eso llena a cualquier persona”.  -  Octavio Castro, mejor amigo.“Es muy divertida y muy dulce” dice Sebastián en un español algo confuso, puesto que vive en Camerún y está siendo su alumno en este momento aprovechando la virtualidad. Otro de sus alumnos, que también se llama Sebas dice que “la teacher Glenda me ayuda mucho, me enseña a estudiar, yo le hago caso y la amo con todo el corazón”.Tiene tres años de trabajar en el Centro Educativo Bilingüe Santa Josefina como maestra de Español y Ciencias de chicos y chicas entre los 6 y 9 años, ha logrado ganarse el cariño tanto de sus estudiantes como de las mamás de las y los chicos.“La teacher Glenda se ha convertido en un pilar muy importante en esta familia. Mi chico tiene Asperger y le ha costado mucho ambientarse a lo que es la escuela, pero ella ha sido muy paciente, tiene características impresionantes, lo quiere mucho, es una persona muy entregada a su profesión”.  -  Doña Diana Ulate, mamá de Sebas.Glenda es una docente innovadora, siempre buscando formas de enseñar distintas, de mantener la ilusión y poder sobrepasar los retos que suponen la distancia en este momento, por eso siempre busca experimentos o maneras para mantener la creatividad encendida en sus pequeños durante este periodo que se encuentran lejos.Lo que más disfruta de ser docente es ver crecer a las y los chicos, ver cómo evolucionan y cómo cambian cada año. Es ahí donde entra su gran responsabilidad y la forma en la que ella espera estar aportando y cambiando el mundo: “trato de enseñarles cómo ser personas, humanos, que aprendan sobre la empatía, que sean niños y niñas que sepan resolver y que den soluciones, no problemas; que busquen cómo ayudar a las y los demás y no sólo a su gente cercana”.“Es una gran compañera, servicial, atenta, responsable y siempre con la disponibilidad de ayudar a los demás. Tiene sus valores muy claros y es una persona súper justa, se entrega por completo a su trabajo”.  -  Angely Quesada, compañera de universidad y trabajo.Glenda tiene 25 años de edad y ha logrado encontrar lo que la hace verdaderamente feliz: la docencia y en sus ratos libres también disfruta el ejercicio, andar en bicicleta, poder ver series, caminar por la playa y la montaña, pero lo que más le gusta, es poder compartir con su familia y abuelos todos los domingos, como lo ha hecho desde que tiene memoria.Ella es una de esas personas que siempre marcan la diferencia, dando una milla extra en todos los ámbitos, que irradia pasión y agradecimiento por lo que hace y lo refleja a sus 39 pequeños de primaria, a sus encargados, su familia y sus muchos y muchas amigas. Sin duda el mundo sería un mejor lugar con más personas como Glenda, que tienen un gran amor hacia la vida y una sonrisa que compartir.Leer nota

"Qué la gente nunca diga que son malas personas por quedarse sin papá"; esa frase de mi mamá marcó mi vida

Redacción por Cinthia Oviedo - Comunicadora

Cinco minutos de conversación con Andrés Meneses, inclusive por medio de una videoconferencia, son suficientes para darse cuenta de la calidad de persona que es y lo mucho que tiene para ofrecer a quienes le rodean. Andrés tiene una personalidad muy agradable, una sonrisa efusiva y una claridad absoluta de que con sus acciones puede hacer de éste un mundo mejor.Es el sexto de ocho hermanos, criado en Tres Ríos de Cartago. Fue un niño que si bien estaba muy acompañado, disfrutaba de su individualidad y desarrollaba su creatividad con distintos juegos que inventaba para pasar el rato. Estudió en la humilde escuela de su pueblo, en Calle Girales, de San Diego de Tres Ríos.Con tan solo 9 años, sucede uno de los eventos que marcaría más su vida y la de su familia: su padre fallece de cáncer. Su mamá hizo frente a la atención de sus 8 hijos sola, pero aún con varias preguntas de cómo lo haría, tenía la certeza de que lo iban a lograr. Los hermanos mayores de Andrés, sabían que para que una familia tan grande pudiera salir adelante, iba a ser necesario el esfuerzo de todos, por lo que estuvieron trabajando varios meses a escondidas en un taller de enderezado y pintura para poder aportar a su casa.“Desde niño fue tranquilo, responsable, estudioso, obediente y respetuoso, la lucha fue grande cuando murió mi esposo y a mis hijos les costó mucho, él era muy aplicado y por eso sus hermanos mayores le dieron lo que podían. Es un muchacho esforzado y valiente, que ha luchado por salir adelante y que tiene una gran responsabilidad” -Ada Ovares Alfaro, su madre.Andrés fue un niño sobresaliente, empezó en el Movimiento Scout desde los 13 años y no dejó de estudiar, asistió al Liceo Nuevo de San Diego, también en Tres Ríos de sétimo a noveno. Cuando se pasó al Colegio Vocacional de Artes y Oficios (COVAO) en Cartago, sabía que no iba ser fácil, principalmente por su situación económica. Nada lo detendría, empezó a trabajar en una soda y muchas personas, entre familiares, vecinos y docentes de su antiguo colegio, le ayudaron con los mil colones que necesitaba día a día para poder costearse los pasajes del bus. Sin duda, fue un esfuerzo colectivo.Aquí aparece Edunámica, con un aporte que se volvió sumamente significativo, no sólo para él sino para su familia, un apoyo con el que inició una bendición en su vida, como él mismo le llama. Andrés ingresa en el 2006 al Instituto Tecnológico de Costa Rica a estudiar Enseñanza de Matemática asistida por computadora.Por distintas situaciones, debió salir en su tercer año de U para trabajar en Guanacaste, volvió y laboró 10 años más en San José, mientras retomaba sus estudios universitarios en una universidad privada. En uno de sus cuatrimestres donde las cosas no iban muy bien económicamente, Edunámica le extendió su apoya y logra finalizar su bachillerato, licenciatura y, actualmente, está por terminar su Maestría; además está cercano a finalizar su segunda carrera de Ingeniería Industrial. Labora como docente para el Ministerio de Educación Pública (MEP) desde el 2012.“Es un buen amigo, siempre está dispuesto a dar un consejo cuando se lo pides, te va a brindar la ayuda cuando la necesités, es muy amable y es una persona buena, nunca lo he visto rendirse ante nada, siempre logra lo que quiere”. - Nathalia García, su mejor amiga.A pesar de las distintas dificultades, nunca dejó de creer en sus capacidades y en el talento que tiene para poder apoyar a los demás en un área tan compleja para muchos como lo son las matemáticas. Desde niño se dio cuenta que tenía una facilidad para enseñar.“Es que enseñar cambia vidas”, esto lo dice con mucho orgullo, principalmente porque trabaja con personas del Cantón de Alajuelita de entre los 15 y 67 años de edad, estudiantes que están aprovechando una segunda oportunidad y que están comprometidos con este proceso. “Cambiémosle la cara a Alajuelita” es algo que les repite constantemente.Andrés se describe a sí mismo como una persona con “paciencia inquebrantable” y por eso también se especializó en enseñanza de personas con problemas de aprendizaje. Se destaca por ser un docente innovador, aprovechando las diversas plataformas para llevar el contenido a sus estudiantes y estando siempre un paso adelante para poder enseñar.Pero además de todo esto, Andrés es una persona sumamente talentosa, con un gusto por el baile, el canto, la pintura y el dibujo. Aunque si algo realmente le apasiona es el senderismo y poder recorrer montañas enteras caminando. De ahí surge Urrí Treck, su emprendimiento, el cual comparte orgulloso con su pareja desde el 2009. Juntos inician con su pequeña empresa, que ofrece experiencias de caminatas por senderos de Costa Rica, llevando a las personas a conocer lugares indescriptibles.Andrés ha seguido de cerca su trabajo con Edunámica, ahora devolviendo un poquito de lo mucho que aportó la asociación a su vida. Se ha destacado su participación en los campamentos con los chicos de alto potencial y trabajo con Aldeas Infantiles.Un mensaje que comparte: “a las y los chicos que actualmente son parte de la asociación, no se quedan con las ganas, si quieren hacer algo, háganlo, busquen siempre ser felices, esfuércense al máximo por eso. A Edunámica: mil gracias, no hay palabras para el agradecimiento que tengo, ustedes fueron un respiro en mi vida”.
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Constancia, perseverancia y disciplina

Redacción por Cinthia Oviedo - Comunicadora

Una de las experiencias más bonitas de esta cuarentena fue tener la oportunidad de conversar con Abigail y su familia. Escuchar con tanta propiedad a una chica de tan sólo 12 años, llena de ilusión a cualquiera.Vecina de San Isidro de San Ramón, Abigail Monge Ramírez, o Abi, como la llaman sus familiares, es una niña prodigio. Vive con su papá, Pablo Monge, quien es comerciante, su mamá Gisella Ramírez y su hermana menor María Ángel, de 8 años.Estudió en la Escuela Monseñor Clodoveo Hidalgo e inició en el 2020 en sétimo año en el Liceo Experimental Bilingüe de San Ramón y aunque por la emergencia por el COVD-19 sólo ha podido ir al colegio durante mes y medio, se muestra sumamente emocionada y dando desde ya lo mejor para ser una estudiante sobresaliente.Y es que eso no es nada difícil para ella, lo demuestra constantemente y se refleja aún más cuando empieza a hablar sobre su gran pasión: el ajedrez. Su papá le presentó este deporte, le enseñó a jugar y rápidamente se interesó más. Tanto así, que inició desde los 6 años y a los 7 comenzó a practicarlo de manera oficial, con clases y entrenamientos de varias horas, dos o tres veces por semana. Desde ahí, Abi sólo ha ido creciendo y sumando triunfos a su carrera como ajedrecista profesional.En el 2019 logró ingresar a la Selección Nacional Sub 14 de ajedrez y este año asistirá al mundial de categorías menores que se realizará en Noviembre 2020 en Panamá. Pero antes de este gran logro, Abi ya ha llevado varias medallas a su casa. Ha participado en eliminatorias de juegos estudiantiles, en Juegos Nacionales quedando campeona en la categoría Sub 12, torneos por equipos, categorías y grados a nivel nacional, en estos últimos quedando campeona en representación de sexto grado, Campeonato Panamericano, en los Juegos Centroamericanos Estudiantiles de CODICADER. Le ha ganado tanto a personas de su edad, mayores, nacionales e internacionales.Ama el ajedrez también porque le ha enseñado muchas cosas que puede aplicar en su vida, académicamente afirma que la ha estimulado mucho, la estrategia y el desarrollo del juego, le ha enseñado muchos valores, como el respeto hacia las y los demás, y muy importante que después de tener rivales por el momento en el que sucede la partida, queda con amigos o amigas para mucho tiempo más. Esta es una pasión que ha requerido una gran inversión de tiempo, esfuerzo y sacrificio, pero que disfruta a cada segundo y en la que espera seguir cosechando éxitos.Pero mucho de lo que ha logrado Abigail es sin duda por el gran apoyo de su familia. Tiene la dicha de contar con unos padres que han visto su habilidad y su enorme talento y han sabido potenciarlo. Lo primero que ella dijo sobre su familia fue “son la bendición más grande que tengo”.Su mamá la describe como una niña especial, entregada, que hace las cosas con mucho amor, no piensa sólo en ella, sino que siempre quiere ayudar a las y los demás. Su papá además, la describe como constante, perseverante y disciplinada. Ambos desbordan orgullo por sus hijas; y es que María Ángel no se queda atrás, con solamente 8 años, ya es parte de un equipo de atletismo y promete traer también muchos éxitos y medallas a la familia Monge Ramírez.Aunque puede resultar un poco apresurado preguntarle a Abi sobre sus intereses académicos universitarios, ella no tiene ninguna duda sobre qué le gustaría hacer en los próximos años. Tiene plena seguridad en que quiere estudiar en la Universidad de Costa Rica Biología Celular, Biotecnología y especializarse en la Genética de las enfermedades.Escucharla hablar sobre este tema también desborda pasión, afirma que quiere poder trabajar en la preparación de curas y tratamientos que ayuden a las personas a superar enfermedades, a sustituir tratamientos invasivos, como la quimioterapia para poder brindarles una mejor calidad de vida. Tiene 12 años y una claridad absoluta de cómo piensa mejorar este mundo y cómo trabaja desde ya para lograrlo.Su relación con Edunámica inició hace poco. Sus papás afirman que han podido confirmar lo valioso de sus habilidades y el trasfondo de apoyarla e involucrarse como familia. Abi afirma que “en Edu nos ayudan a potenciar nuestras habilidades y a conectar con otras personas” y se muestra sumamente motivada de ser parte de la asociación. Darle seguimiento a esta joven promesa, será una gran oportunidad para verla crecer de cerca y acompañarla en ese camino.
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